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JUGAR CON MUÑECAS by Fabianna Fraschini

Actualizado: 20 mar 2023



Comparto con ustedes este hermoso articulo escrito especialmente para nuesto Blog por


Fabianna Fraschini. Psicóloga infantil


Un muñeco de tela es una preciosa opción que puede acompañar a niños y niñas de edades bien distintas.


Los juguetes de las primeras etapas tienen- entre otras funciones- la de estimular la actividad sensorial. Por eso un muñeco hecho con telas de distintas texturas, que suma la variedad de su cabello y de su ropa ofrece la posibilidad de recibir impresiones sensoriales variadas. Lo mismo sucede con los colores: un solo muñeco puede ofrecer una paleta diversa de tonos e intensidades – sin sobrecargar, porque no deberíamos confundir diversidad con cantidad-, variedad y sutileza.

Otra característica importante a tener en cuenta al pensar en juguetes para niños/as chicos es su marcada tendencia a interiorizar todo por la boca, por lo que no deberíamos ofrecerles nada muy chiquito ni con piezas chiquitas que pudieran arrancar.

Sumamos a ello que por ser livianos y blandos les resultan fáciles de agarrar- se adaptan a su pequeña mano, los pueden levantar por si mismos y se les caen no los asustan ni golpean-. También sucede, que muchas veces los pequeños deambuladores- los que empiezan a caminar- asumen ese gran desafío con objetos en las manos( lo que aparentemente les da la sensación de ir agarrados). Para esto los muñecos de tela también son ideales: al ser livianos no los desequilibran y si se caen sobre ellos no les produciría un machucón extra !!


Un poco más grandes, próximos a los 3 años, les pueden empezar a dar una significación de muñecas como tales – o sea como representación de un ser humano-. Es una etapa donde la imitación cobra mucho peso, entonces los niños/as quieren hacer cosas similares a las que ven que hacen los adultos importantes para ellos. Allí empezaran a acunarlos, a darles de comer, a vestirlos y desvestirlos, peinarlos, etc.

Con ellas practican sus modos de expresar sus afectos y sentimientos. Muchas veces las muñecas son las primeras destinatarias de sus cuidados, por ejemplo los acuestan antes de irse a dormir ellos mismos, lo cual es una hermosa manera de ir incorporando y ejercitando gradualmente su responsabilidad. Lo mismo que al jugar a alimentarlos y vestirlos, las muñecas les dan la posibilidad al niño de vivir de manera activa, lo que en la vida real muchas veces viven de manera pasiva. Todo esto es altamente positivo para su desarrollo afectivo emocional: jugar a desarrollar el rol de cuidador, les ayuda a ponerse en el lugar del otro, lo que favorece el desarrollo de la empatía y aporta a ser más solidarios y responsables. También reproducir los momentos y experiencias que han vivido con sus padres es muy buena manera para interpretarlos, comprenderlos e integrarlos.



A medida que crecen esto lo van enriqueciendo y mientras la muñeca permanece, el niño se vuelve su madre o padre, su maestro, su modista. Cerca de los 8 ó 9 años generalmente pueden pasar largas horas creándoles su ropita. Es un buen momento para que reciban unos retazos de tela, una tijera y le inventen y confeccionen prendas de vestir. Les da una hermosa sensación de seguridad y confianza esto de poder darle forma a algo que imaginaron y desearon.

Más adelante aún, más próximo a la pre adolescencia les gusta mucho tener muñecas/muñecos que se parezcan a ellos. Parecería que es un modo de encapsular la infancia que se está yendo. Y entonces les entusiasma que tengan el cabello parecido al de ellos, que incluyan algún elemento del deporte que practican, que sus ropitas simulen sus looks preferidos, etc.

¿ Esto aplica solo para niñas? No. ¿Porqué debería hacerlo? ¿Qué de lo que hemos ido nombrando pertenece solo al género femenino? Estimular, acompañar, dar la posibilidad de imitar y a través de ello incorporar el mundo que les rodea, ser solidario, responsable…nada tiene que ver con géneros.



Sin embargo la pregunta

“¿los varones juegan con muñecas?”

aún sigue resonando. Muchos padres la hacen y otros se la plantean internamente. Es que parecería que el temor a que un niño pierda su masculinidad o no la conquiste por desarrollar “demasiadas” actitudes sensibles, lo cual hay que erradicarlo. ¿Cómo actuará ese niño a futuro como un padre cariñoso o como un compañero sensible si no lo practicó desde niño? Además los niños, igual que las niñas necesitan un “ compañero/a” para compartir sus alegrías y penas y un muñeco es un excelente candidato para para eso. Las emociones no son cosa de niñas!


Hay, por supuesto muy distintos muñecos de tela.

Yo encontré una colección que me ha parecido adorable.

Todo juguete- incluido las muñecas-es tanto mejor cuanto más indeterminado es. Por eso, la simpleza en los rostros me parece clave. Lo acabado no admite complementos, en cambio lo simple, da lugar a la creatividad. Estas caritas simples, sin todos los rasgos dan lugar justo a eso. Cada muñeca puede estar sonriendo, enojada, con cara de sorprendida, etc. según la circunstancia. Todo dependerá del mundo de vivencias que el niño tenga en el momento del juego, cuando los detalles son minuciosos impiden esa plasticidad y así la capacidad de la presentación de la fantasía infantil , muchas veces se ve frenada por una elaboración muy detallada del material lúdico, ya que el juguete muy acabado no permite cambios y nada es fijo en la fantasía infantil .


Finalmente, en la era de la industrialización – o post industrialización -estamos acostumbrados a que las mercaderías, los productos sean todos iguales entre si ( entre los de la misma categoría), por ser justamente una máquina la que los produce.

Como hoy se consume mucho y el tiempo de uso de los productos es cada vez menor, casi nadie explica y casi ningún niño pregunta como fue hecho, quien participó en su elaboración, en su confección.

Es que la mayoría de los artículos que actualmente llegan a manos de los niños no fueron hecho por manos humanas, sino por máquinas y las máquinas no trasmiten al material lo que pueden trasmitir las manos … la dedicación, la entrega, el cariño con la que un ser humano puede hacer lo que le gusta. No se trata de renegar de las posibilidades que la industrialización, y más actualmente la tecnología nos brinda, pero realmente existen “ valores “ que merecen ser rescatados, como por ejemplo el valor de lo hecho a mano .


Fuente: Fabianna Fraschini

Psicóloga infantil, con formación en Psicopedagogía, Neuropsicología y pedagogías activas.

@espacioclincoludicoeducativo


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